¿Por qué las mujeres se ven como rivales?
- Martha Gutierrez
- 2 may 2023
- 2 Min. de lectura
En una de mis sesiones, una de mis queridas amigas, (así es como terminamos, de amigas), me hizo una pregunta que se instaló en mi mente de inmediato: “¿Qué debo hacer cuando no confío en otras mujeres?”.
Sin duda alguna, me vi reflejada en ella, sentí que no estaba sola, y con esa sensación.
Entonces, me di a la tarea de realizar consultas y quiero compartir contigo lo siguiente que encontré:
Existen varias investigaciones que sugieren teorías distintas para explicar este sentimiento de competitividad femenina, y una de ellas es fruto del estudio realizado en el 2013, por Tracy Vaillancourt, profesora de psicología en la Universidad de Ottawa, y Aanchal Sharma, estudiante de doctorado, y a la que denominaron, teoría de “la agresión indirecta”, es decir, una agresión que ejercemos sobre alguien pero que no queremos mostrar explícitamente.
Encontré otras tantas, pero para el motivo de este contenido, no quise extenderme para no desviarme.
Es importante entender que, en cualquier caso, las mujeres –y los hombres– no siempre son conscientes de cómo avergüenzan a sus rivales.
Y fíjate bien en lo que escribo a continuación:
Las mujeres tenemos la tendencia a promover nuestra juventud y atractivo físico (rasgos preferidos por los hombres), y criticar la edad, apariencia y carácter de las demás mujeres a las cuales vemos como oponentes.
Y un dato adicional: los hombres demuestran y promueven sus capacidades físicas y status social (rasgos masculinos preferidos por las mujeres), e intentan humillar a sus rivales despreciando sus capacidades físicas y económicas. (Este es un aporte del estudio realizado por David Buss, en los años 80, formas principales de la competencia intra sexual: autopromoción y humillación del competidor.)
Nos debe quedar claro que no estamos compitiendo contra otras mujeres, sino contra nosotras mismas, resultará arduo el ejercicio para unas más que para otras, de acuerdo a su formación, pero el primer paso hacia el cambio, es darnos cuenta de ello, para no propagar el dilema.
Y vale preguntarnos a modo de reflexión, si las tácticas competitivas como avergonzar, señalar, rechazar o devaluar a otras mujeres, están justificadas.
Porque solo alcanzaremos nuestro máximo poderío, cuando cada una de nosotras se enfoque en el poder que cada una posee, sin invadir u opacar la luz de las demás, porque juntas somos más fuertes y tenemos el don de transformar y edificar sociedades y naciones completas.





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